Hay que meditarlo con calma, porqué de por medio hay empresas de calificación con grandes intereses, bancos con grandes intereses, empresarios y políticos también con grandes intereses... es muy duro decir que la culpa la tenemos todos los ciudadanos. Pero en cierta manera, sí tenemos nuestra parte de responsabilidad.
Para empezar somos nosotros, todos los ciudadanos, los que ponemos al poder a un partido o a otro. Si existen los oligopolios políticos es porqué es la voluntad de los ciudadanos. Cierto que la ley electoral es mejorable, el otro día se estuvo comentando sobre ésto: el 80% de los ciudadanos votan a los dos grandes partidos, en términos de voto real. Luego éstos votos se traducen en que el 90% de los escaños se reparten entre los dos grandes partidos, por tanto se pierde un 10% por el camino y es cierto que los partidos pequeños tienen menos representación. Sin embargo, el problema es que sigue siendo el 80% de la ciudadanía la que quiere a estos partidos! Luego en realidad sí que somos culpables si existen los oligopolios políticos.
Los bancos y el capitalismo, esos grandes enemigos del pueblo... ¿pero a donde acuden los ciudadanos a suplicar que les presten dinero cuando quieren un coche nuevo o se quieren comprar un piso?
La enseñanza no funciona. Bueno, cierto que el sistema educativo es muy mejorable, que los alumnos no aprovechan el curso y que los profesores pierden autoridad... pero ¿quién es al final el que estudia o no? Porque aprender no es tan difícil, basta con un libro y ganas. Es fácil culpar a los demás de todos los problemas que tenemos, y por eso lo hacemos.
Lo que tenemos que hacer no es salir a gritar, echar la culpa a otros o quejarnos por todo. Lo que los ciudadanos debemos hacer es cambiar nuestros hábitos de vida. Que queremos un coche, pues ahorramos, nada de préstamos a un banco. Que queremos un trabajo, pues si no lo encontramos nos hacemos autónomos y nos auto-empleamos. ¿Difícil? Mucho, pero el ser humano ha sobrevivido a dificultades peores.
